REDUCCION DE RIESGOS Y DAÑOS
Los presupuestos fundacionales de las "Estrategias de Reducción de los Riesgos y Daños asociados al consumo de drogas" parten de la base empírica de que nunca ha habido ni habrá una sociedad en donde no se consuman drogas psicoactivas a lo largo de toda la historia de la Humanidad.
Su desafío no es eliminar las drogas ni tampoco la "necesidad" de su consumo, sino aprender a convivir con ellas de la forma menos riesgosa y dañina posible, intentando reducir al máximo las consecuencias negativas asociadas a su uso, tanto para las personas usuarias como para la comunidad toda.Este es el enfoque en el cual se basan actualmente las políticas nacionales y municipales de drogas en países como Australia, Holanda, Alemania, España, Inglaterra, y mas recientemente ciudades de Brasil y Argentina.
Uno de los aspectos centrales de las Estrategias de Reducción de riesgos y daños es que aceptan la decisión del usuario de consumir drogas legales o ilegales. Cualquier intervención deberá elaborarse sobre este punto de partida. Esto de ninguna manera significa que la decisión de consumir drogas tenga que ser aprobada o compartida por el técnico. Desde esta perspectiva el usuario es el que tiene siempre la potestad de definir acerca de si consumir o no una droga. El/ella son responsables de sus actos.
El usuario es tratado como un ciudadano normal de la comunidad, evitando de esta manera su estigmatización y exclusión.
Los principios centrales sobre los que se basan estas estrategias - que se aplican tanto en el campo de las drogas legales como de las ilegales - son los siguientes:
1. No hacer daño. El principio central de cualquier intervención en el tema drogas debe ser evitar que el uso de drogas cause daños a las personas que las consumen o exacerbe los daños en las personas que ya las están experimentando.
2. Intervenir sobre los posibles daños causados por el consumo de drogas y no sobre el consumo de drogas en si mismo. Como ya vimos, la mayoría de los consumos de drogas no revisten consecuencias negativas ni para las personas ni para la comunidad.
3. Maximizar las opciones existentes para la atención del usuario de drogas. Se deben desarrollar una serie de programas diversos que contemplen el abanico de posibilidades e intereses de los distintos usuarios, es decir, que contemplen sus diferentes realidades y situaciones vitales.
4. Elegir las metas de intervención apropiadas, dándole prioridad a las objetivos prácticos y realizables. Las estrategias de reducción de riesgos y daños implican una jerarquización de los objetivos. Por ejemplo, si una persona está en riesgo de contagiarse HIV y no puede dejar de consumir drogas, no será prioritario que deje de consumir y se vuelva abstinente, sino que será prioritario que deje de compartir el equipo de inyección. Este ultimo comportamiento es el que lo está poniendo en una situación de mucho mayor riesgo que el consumo de la droga misma.
5. Respetar los derechos de las personas con problemas de drogas. Los usuarios de drogas deben ser tratados dignamente, como se trataría a cualquier otro ciudadano. Las personas que están experimentando problemas asociados al uso de drogas deben ser aceptadas en sus comunidades y tratadas como miembros plenos. Si se los margina y excluye, lo único que se estará haciendo es exacerbar sus problemas personales y los que ellos causarán a la comunidad.
Si querés tener mas información teórica o práctica sobre el enfoque de Reducción de Riesgos y Daños escribinos a: contacto@d-lamente.org