Es posible utilizar la técnica de la sugestión para sentir los efectos de las drogas. Es posible, por ejemplo, reproducir el efecto de estimulantes como la efedrina o la cocaína con ayuda de técnicas de sugestión (que se conocen como autorregulación) y aprovechar esos efectos para superar problemas como la depresión y la ansiedad.
El uso de estas técnicas reduce la necesidad de recurrir a las sustancias para solucionar problemas emocionales.
Te proponemos aquí un ejercicio para ver si sos capaz de reproducir psicológicamente los efectos de la droga principal que consumas o de cualquiera de ellas. Si te resulta un poco complicado realizar este, consultá con un profesional que esté familiarizado con esta técnica (psicólogo o médico) y te ayudará a conseguirlo.La técnica que vas a aplicar a continuación se basa en el mecanismo cerebral del RECUERDO SENSORIAL. Seguro que más de una vez te emocionaste escuchando una canción en la que te enamoraste o viendo unas fotos de un viaje muy divertido que hiciste con tus amigos. Notarás cómo volvés a experimentar algunas de las emociones que tuviste en esas experiencias. Algunas personas muy sensibles recuerdan de forma espontánea olores y sabores. A esto se le llama recuerdo sensorial. Se trata de que aprendas a utilizar con eficacia y a voluntad el recuerdo sensorial y que lo apliques a la reproducción de los efectos que las drogas te producen.
Seguí estos pasos:
1. SALIVA EN LA BOCA. Provocá primero
saliva en tu boca de forma intencionada, moviendo los labios, como si estuvieras
comiendo un caramelo. Fíjate en todas las sensaciones : humedad en la boca,
pequeños surtidores de saliva debajo de la lengua, aumento progresivo de la
cantidad de saliva. Ahora tragala y quedate como al principio. A continuación
vas a intentar reproducir las sensaciones que acabas de experimentar pero sin
ayuda física, sin forzarlo con movimientos de los labios o de cualquier otra
forma. Sólo con pensar en la saliva serás capaz de notar como ésta empieza
a fluir poco a poco y lo notarás como algo automático, no provocado con fuerza
por tu parte.
En este punto es importante tener en cuenta cuál es la actitud más eficaz que
debés tener para garantizar el éxito de éste y los siguientes ejercicios: debés
dejar que los efectos aparezcan automáticamente, sin forzarlos. Debes
dejar que "las cosas ocurran", sin esfuerzo, pero con confianza
y seguridad en que conseguirás hacer aparecer las sensaciones antes experimentadas.
Te ayudará también el recordarlas, el pensar en las sensaciones cuando te
las estabas provocando con esfuerzo voluntario. Una vez dicho esto, preparate.
Podes cerrar los ojos o mantenerlos abiertos, como mejor te parezca, y empieza
a repetirte : "saliva, saliva, más y más saliva..." con convencimiento
pero "dejando que ocurra". Al poco tiempo notarás cómo aparece la
saliva. Si continuás con las sugestiones, la cantidad de saliva aumentará.
Cuando lleves un rato notándola con claridad en la boca, la tragarás, darás
por terminado el ejercicio y pasarás al siguiente.
2. INMOVILIDAD DE PIERNAS. Colocate ahora sentado al borde de una silla. Las plantas de los pies perfectamente en el suelo. Coloca tus manos sobre las rodillas. Verás que si intentas levantar los pies (no las puntas o los talones, sino la planta del pie al completo) verás que no puedes. Tal sólo apretando ligeramente las rodillas con tus manos verás que no es posible levantar los pies. Memoriza bien esta sensación de piernas inmóviles, de no poder levantar los pies y de tensión en las pantorrillas cuando lo intentás, ya que a continuación intentarás reproducir psicológicamente estas sensaciones. Ahora apartá las manos de las rodillas, y sin cambiar de postura y con la misma actitud de confianza y "dejarse llevar", repetí lo siguiente: "No puedo levantar los pies, lo intento pero no puedo, cuanto más lo intento menos puedo levantarlos, y además noto la tensión que esto me provoca en las pantorrillas". Una vez que lo hayas comprobado bien, decite a vos mismo: "Ha terminado, ya puedo mover los pies".
3. PESO EN LA MANO. Para hacer este ejercicio ponete un libro u objeto algo pesado en tu mano derecha con el brazo completamente extendido. Notá la sensación de peso en la mano, la tensión en el bíceps y la sensación de caída del brazo, ya que permitirás que el brazo baje lentamente por efecto del peso y no harás "contrafuerza" para que el brazo no se mueva. Memoriza bien estas sensaciones. Ahora aparta el libro u objeto, agita el brazo para reducir la tensión y volver a la normalidad y descansá unos segundos. A continuación extendé tu brazo y decite lo siguiente "Pongo un peso en mi brazo y noto que baja, poco a poco, noto el peso en la mano y la tensión en el bíceps". Cuando hayas notado claramente estas sensaciones ya podés dar por terminado el ejercicio y soltar nuevamente el brazo para volver al tono muscular normal.
4. RIGIDEZ EN LA MANO. El último ejercicio
consiste en levantar tu mano izquierda como si saludara haciendo un saludo indio.
Ahora con la mano derecha presioná ligeramente los dedos de la mano izquierda
hacia atrás, hasta que la mano izquierda (la del saludo) quede rígida. Aparta
en seguida la mano derecha y mantén por un momento la rigidez de la mano izquierda,
observando claramente las sensaciones de inmovilidad y rigidez. A continuación,
suelta la mano y agítala para que vuelva a la normalidad. Estás ya preparado
para reproducir el efecto de rigidez. Para ello, colocá tu mano de nuevo en
forma de saludo y repetite: "Rígida, mi mano se vuelve rígida, cada vez
más y más..." Rememorarás la sensación de rigidez que antes has conseguido
con ayuda física y con fuerza, y que ahora, sólo con las sugestiones serás capaz
de reproducir. Este ejercicio te ayudará a ser consciente de cómo tus palabras
(el pensamiento) provocan un efecto físico, ya que es normal notar cómo cada
vez que decís la palabra "rigidez", aumenta algo más la sensación
de rigidez. Cuando la experimentes con claridad da por terminado el ejercicio
y descansá la mano.
Ahora pasarás a una fase de ENTRENAMIENTO Y REPETICIÓN DE LOS EJERCICIOS ANTERIORES,
donde los vas a repetir varias veces cambiando el orden y obteniendo resultados
más rápidos y claros. Pero en este caso sólo vas a reproducir las sensaciones
"mentalmente" (sugiriéndote la salivación, inmovilidad, peso y rigidez)
sin necesidad de repetir los ejercicios físicos para producir las sensaciones
(mover ostensiblemente la boca para producir saliva, apretar las rodillas con
las manos, colocar un objeto pesado en la mano o forzar la tensión de la mano
izquierda presionando con la derecha).
El objetivo de esta fase es que domines los ejercicios anteriores y que tu cerebro
consiga una activación suficiente para aumentar tu capacidad de ser sugestionable.
Es como si te hipnotizaran, pero con los ojos abiertos, con libertad de movimientos
y con conciencia total de lo que hacés, a la vez que desarrollas tus capacidades
y habilidades de recuerdo sensorial y de empleo del lenguaje para conseguir
sensaciones físicas.
En la tercera y última fase, estás lo bastante sugestionable para provocarte
sensaciones o emociones que se salgan de los ejercicios que has hecho hasta
ahora. Podés probar con lo que quieras. Por ejemplo, podés recuperar una emoción
de alegría con sólo decirte "alegría, alegría, empiezo a notar una sensación
de bienestar y alegría" o tal vez recordando una situación del pasado que
te llenó de alegría. Podés provocarte emociones de ternura, felicidad, o lo
que quieras. Es muy importante que recuerdes que la actitud adecuada para obtener
éxito en estos ejercicios es la confianza y el "dejar que ocurra".
También podés probar a provocarte sensaciones de alerta mental, asco a un objeto
determinado, incapacidad de mover algún miembro del cuerpo, siempre y cuando
lo hagas de forma divertida y valorando tu capacidad para producir cualquier
sensación que desees.
Por último, en esta fase podés decidir una CLAVE para acortar todo el procedimiento
para la siguiente ocasión. 0 sea, podés decirte: "En otra ocasión, con
sólo levantar mi mano izquierda y darme instrucciones de rigidez e inmovilidad
lograré con rapidez experimentar estas sensaciones. Además, volveré a sentirme
sugestionable y capaz de provocarme cualquier sensación o emoción que desee,
como ahora he podido hacer".
Una vez has utilizado esta técnica con éxito y la dominás, podés probar con
la droga. Así, un día que estés dispuesto, tomá la droga y observá con detenimiento
todos sus efectos (sensoriales, emocionales, físicos, etc.). Tené presente que
después tratarás de reproducirlos sin haber tomado la droga. A continuación,
date la clave (provocarte rigidez en la mano y volver a estar sugestionable)
y empezá a recordar y a expresar verbalmente los efectos que has experimentado
de la droga, pero esta vez sin tomarla, sólo con la ayuda de tu capacidad recién
desarrollada para conseguir efectos sensoriales y emocionales con la palabra
y el pensamiento.
Es importante en este momento recordarte que debés aplicar la actitud recién
aprendida: confianza en tu capacidad para reproducir y dejar que las cosas fluyan,
que ocurran sin forzarlas. Al instante empezarás a notar sensaciones similares
a las que sentís cuando tomás la droga en cuestión, que alimentarás con más
sugestiones. Si has hecho bien todo el proceso, a los pocos minutos te sentirás
como si realmente hubieras consumido la droga, y podrás observar claramente
sus efectos.
Has desarrollado la capacidad de provocarte los efectos de las drogas por medios psicológicos. De vez en cuando necesitarás volver a probar la droga para experimentar de nuevo sus efectos y "actualizar" tu archivo de memoria de los mismos. Podrás utilizar esta capacidad aprendida para afrontar problemas emocionales o divertirte en las fiestas sin drogas o reduciendo mucho su consumo.
El mundo de la sugestión es muy complicado. Algunos pueden aplicar estas técnicas con toda facilidad y grandes resultados. Otros tienen más dificultades y algunos necesitan que alguien los ayude para poder utilizar esta técnica.
El éxito de esta técnica depende de factores como el grado de sugestionabilidad, la capacidad para la reproducción sensorial o el mayor o menor grado de pereza que suponga aplicar un procedimiento psicológico como sustituto de algo tan "cómodo" como tomarse la droga. Nuestra sugerencia es que combines tu uso de drogas con esta técnica.
Existen ciertas pruebas de que drogas como el éxtasis pueden provocar lesiones del sistema nervioso irreversibles tras un período prolongado y abusivo de consumo. Con ayuda de esta técnica podrás seguir disfrutando del éxtasis y de sus efectos pero reduciendo muchísimo la cantidad de sustancia ingerida. Vale la pena intentarlo.