Aprender a respirar - 1ª parte -
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Deberíamos tener en cuenta que la regla que debe seguirse para realizar una buena respiración es el hacerlo siempre por la nariz y no por la boca tal como lo realizamos la mayoría de los occidentales. Respiramos por la boca y no por la nariz bastante a menudo, pero lo hacemos mucho más cuando estamos hablando con otras personas, y esta costumbre nos induce a respirar mal también durante el sueño, sin darnos cuenta del peligro que representa para nuestra salud, dado que una inadecuada respiración puede llegar a obstaculizar el desarrollo de la glándula tiroides. También las amígdalas se infectan al respirar por la boca, produciendo molestas inflamaciones. La naturaleza nos ha provisto de un equipo defensivo para evitar que entren en nuestro organismo impurezas que al final tan solo nos provocan enfermedades. Así pues, en el interior de nuestras fosas nasales hay un filtro formado por pelos que evitan el paso de pequeños insectos, polvo o partículas nocivas que pudiesen perjudicar a nuestros pulmones. Es también en la nariz en donde las mucosas se encargan de calentar el aire excesivamente frío y en donde quedan retenidas las partículas de polvo y demás partículas nocivas que los pelos no pudieron retener y de las que nos podremos deshacer expulsando el aire con fuerza por la nariz. Existen también en la nariz unas glándulas que luchan contra los microbios que logran llegar hasta ellas y desde donde se avisa a través del olfato que existe un peligro en el ambiente que nos amenaza, como podrían ser gases venenosos, sustancias en descomposición, etc. El respirar durante largos períodos de tiempo por la boca trae malas consecuencias, puesto que al final acabamos por debilitar sus glándulas, cuerdas vocales y todos los órganos respiratorios y además, al pasar el aire sucio a nuestros pulmones, quedamos sin defensas para combatir las enfermedades y entonces comienza a funcionar mal nuestro organismo, corriendo por ello el riesgo de contraer infecciones y enfermedades contagiosas. Es pues sumamente importante el respirar por la nariz. De esta forma el oxígeno absorbido y elaborado por nuestros pulmones, proporcionará a nuestro cuerpo una buena dosis de energía, reforzando nuestro corazón y haciendo que este bombee la sangre distribuyéndola correctamente por todo nuestro cuerpo. Con ello además de prevenir enfermedades, mejoraremos nuestra salud actual e incluso recuperaremos fuerzas sin llegar a cansarnos. Dentro de los ejercicios respiratorios del yoga, podemos distinguir tres clases de respiración completa: La respiración superior. La respiración media. La respiración abdominal. La respiración que la mayoría de los occidentales realizamos, es la que se conoce como respiración clavicular o superior, en la que tan solo se mueven las costillas, los hombros y las clavículas. El respirar de esta forma hace que solo trabaje la parte superior de los pulmones y por ello absorbemos una mínima cantidad de aire. Esta forma de respirar exige mucha energía y en cambio los resultados son mínimos. Este tipo de respiración poco recomendable es consecuencia, la mayoría de las veces de llevar comprimida la cintura con correas, fajas, pantalones muy ceñidos, etc, y también por la postura de nuestro trabajo, sentados durante muchas horas inclinados hacia adelante que nos obliga a encorvarnos y que nos impiden realizar la respiración abdominal. Existe otro tipo de respiración practicado por los occidentales, la conocida como respiración media o intercostal. Este tipo de respiración es más correcta y beneficiosa que la clavicular ya que incluye un poco la respiración abdominal, llenado en este caso la parte superior y media de los pulmones de aire. Suelen practicarla las personas que desarrollan su trabajo de pie o caminando. Por último, la respiración diafragmática, profunda o abdominal es la que normalmente se practica mientras descansamos o dormimos y es la más recomendada, aunque ésta tan solo constituye una parte de la respiración en el yoga. En esta forma de respirar, el diafragma ejerce un papel muy importante. El diafragma es un fuerte músculo que separa la cavidad del pecho de la cavidad del vientre; durante el tiempo de reposo éste está curvado hacia la caja torácica, y al ir moviéndose va descendiendo poco a poco, comprimiendo hacia abajo los órganos del abdomen al propio tiempo que empuja el abdomen hacia afuera. En esta modalidad de respiración llegaríamos a conseguir llenar de aire, además de la parte superior y media ,la parte inferior de los pulmones, tomando de esta forma una máxima cantidad de oxígeno. |