PRECAUCIONES A TENER EN CUENTA
Como hemos visto, la meditación produce beneficios incuestionables aunque también tiene sus riesgos particulares y está contraindicada para ciertas personas.
En general, todas las prácticas que involucren niveles altos de concentración deberían ser evitadas por personas con dificultades para distinguir realidad de fantasía, por personas con fuertes rasgos paranoides (sentimientos intensos de persecución), así como por aquellas personas que tienen tendencia a las megalomanías (delirios de grandeza), dado que practicada en exceso podría llegar a precipitar episodios psicóticos (en personalidades previas).
También aquellas personas cuyo monto de ansiedad es desmesurado deberían evitarla.