EL TESTIGO
Esta meditación es otra variante de las descritas en “Observación de la mente". Considera que todos los pensamientos, sensaciones y estados psíquicos son escenas proyectadas en una pantalla de cine. Y que tú eres el espectador, sentado en la última fila de la sala. Date cuenta de tu condición de testigo, contemplando una función. Si te implicas en las situaciones que observas, sufrirás y gozarás con ellas, olvidándote de quién eres realmente. Si estás presente en ti mismo, recordándote como el observador, percibirás los cambios de ánimo y el argumento, sin que te sientas parte de ello, sin que te afecte. Identifícate con el yo profundo, que no se puede limitar ni física ni mentalmente; pues todo lo que puedas experimentar es impermanente, no tu ser esencial. Entonces, ante los movimientos psíquicos y sensoriales, manténte desapegado, sin darles crédito, sin responderles con juicios u opiniones, sin reaccionar a ellos. Aquiétate en ti mismo y contempla todo; eres el testigo de una proyección.